Mal sabor de boca le ha quedado a Antonio al finalizar esta carrera y más después de que hiciera la proeza de situar un coche en cabeza que, a priori, estaba condenado a ser outsider.
Antonio este Año, ha puesto en cada carrera, en cada categoría, todo su buen hacer y mientras ha estado en pista, su coche ha estado luchando por los primeros puestos, liderando la carrera, pero una y otra vez ha surgido algo que ha empañado su brillante actuación.
Para esta carrera, Corvette Racing había cambiado la configuración de los equipos y había pasado a Magnussen al coche 4, con la intención de potenciar uno de los coches al máximo y conseguir al menos una victoria en su primer año en esta categoría.
Tanto Antonio como Collard, son pilotos con contrato para las carreras largas, siendo Magnussen, Gavin, O’Connell y Beretta los pilotos que cubren el programa completo. A Antonio como refuerzo del coche 3, le tocaba competir con el teórico segundo coche.
Pero desde el primer momento los cronos de Antonio reflejaron que el coche 3 corría tanto como el 4 y lo demostró cada vez que se puso a sus mandos.
Tras el primer relevo, realizado por Beretta, el coche estaba situado en cuarta posición, pero a la estela de los que le precedían con lo que las aspiraciones eran máximas. Luego, tomó el relevo O’Connell y la cosa comenzó a ser preocupante, pues su ritmo no era el adecuado y a pesar de que realizó un relevo simple (lo que dura un depósito), dejó a Antonio el coche en sexta posición y con más de 30 sg, de desventaja.
A partir de ahí comenzó el recital Antonio que, con la primera neutralización, estaba situado en la cola con la suerte de disponer de una vuelta de ventaja sobre el 7º y esto le permitía poder entrar en un par de neutralizaciones seguidas con la única intención de reponer combustible, sabedor de que, en sus manos, un juego de ruedas mantiene su efectividad en un relevo doble o triple si hace falta.
Pero es que además, tras tres horas de relevo izó el coche hasta la primera posición con más de 8 sg., de ventaja y en esa condición entregó el coche.
Beretta se defendió bien en su relevo y estuvo rodando entre primero y segundo, mas por estrategia en boxes que por ritmo de carrera y así entregó el coche a O’Connell.
Pero algo no iba bien pues, el Corvette nº 3 iba perdiendo posiciones y llegaba a perder hasta 40 sg., sobre la cabeza y Corvette entonces, toma la decisión de subir a Beretta en vez de a Antonio para hacer la última hora de carrera.
Beretta y O’Connell son los titulares, Antonio el refuerzo, pero también quien había situado el coche en cabeza. No sabemos lo que habría hecho Antonio, pero el Corvette nº 3 terminó 6º, a casi un minuto del ganador, aunque Corvette salvó el honor cuando el Corvette nº 4 cruzó la meta en primera posición beneficiado por un mal cálculo de gasolina en el Ferrari que lideraba la prueba.
Antonio decía: “Estoy realmente contrariado, por no haber podido finalizar la carrera como hubiera sido lógico. Me encontraba muy a gusto con el coche pero así lo decidió el equipo.
Durante mi primera hora aprovechamos nuestra posición para parar en cada neutralización sin perder por ello posiciones, encontramos la goma adecuada para tener un ritmo con el que optar a la victoria. De hecho situé el coche en cabeza por dos veces adelantando a mis rivales.
Luego al ceder el coche, perdimos posiciones por algún que otro contratiempo, pero estaba confiado en que podría volver a remontar.
Es la última carrera del año y a partir de ahora todo irá encaminado a la preparación de la próxima temporada”.
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